Glucagón o Don Glucagón

 

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Glucagón para mí no es un medicamento más, es un salvador. En mis 30 años con esta condición de diabetes, lo he utilizado muy pocas veces pero que con una sola que se haya utilizado tiene ganado lo de “salvador”.

Por suerte o por desgracia me he encontrado en los dos lados de la balanza. Me lo han puesto a mí y yo se lo he tenido que poner a otra persona con diabetes. He pasado por las dos situaciones y he de reconocer que se pasa mal en los dos lados.

La primera vez que tuve relación estrecha con Don Glucagón fue cuando me lo tuvieron que administrar a mí, por circunstancias de la vida llevaba un par de meses con mucho estrés, cambio de ciudad, irme lejos de mi familia, nueva pareja, cambio de compañeros de trabajo, etc….siempre hay un etc., jajaja.

Una mañana mi pareja no conseguía despertarme, más aun no conseguía que reaccionase normalmente. Al parecer me movía (bastante) y balbuceaba algo pero inconscientemente, no quería tomar ningún alimento, al verme así tumbada en la cama se armó de valor (siempre le estaré agradecida) fue a la nevera cogió la cajita naranja, preparo la inyección y la clavo en mi pierna (todo esto me lo conto él, yo no recuerdo nada) salvándome de un posible coma diabético, de esto hablaré otro día.

Cuando pasas por esta experiencia, te sientes muy mal, no llegas a reconocer que no eres el único que lo ha pasado mal, piensas más en los porqués ha sucedido y no agradeces lo suficiente que alguien pase por la tesitura de verse en tremenda situación. Gracias.

Después de algunos años, bueno bastantes me he visto en el otro lado, ha sido mi pareja quien necesito de nuestro amigo Don Glucagón.

Nerviosa es poco, cuando intentaba despertarlo y no podía, zarandeándolo y viendo que no reaccionaba. Salí corriendo a por el glucómetro, que me dio una lectura de 32, esto no pintaba bien, cogí la cajita naranja cargue la jeringa con el Glucagón y clave en un brazo, que es lo que tenía más cerca. Yo seguía moviéndolo para que reaccionase y en unos minutos empezó a despertar, cuando volvió a la normalidad no dejo de darme las gracias.

Después de algún tiempo no podría decir donde lo pase peor, bueno sí en la segunda experiencia, ver que alguien depende tanto de ti, que en esos momentos está en tus manos es demasiada responsabilidad.

Aunque la vida es eso, un cumulo de responsabilidades unas más gratificantes que otras. Y por supuesto, lo volvería a hacer.

Aquí les dejo un enlace muy recomendable

 

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