¿Qué tipo de bolo y cuándo?

Spaghetti

Son dos cuestiones no simples de responder y tal vez convenga una mínima reflexión, de manera que cada usuario saque el máximo beneficio posible de las ventajas que la bomba de insulina puede proporcionar para alcanzar una glucemia postprandial poco elevada.

No podemos pretender aportar soluciones de utilidad general, sino repasar los factores que pueden condicionar el tiempo y forma del bolo de insulina, proponiendo algunas ideas para encontrar alternativas prácticas para cada usuario. Consultadas siempre con su Endocrino.

Sabemos que el momento más idóneo para infundir el bolo de insulina para una comida y el tiempo de duración del este bolo vendrá determinado por la disponibilidad de los HC de la propia comida.

Un pequeño repaso a las recomendaciones de la ADA (American Diabetes Association) en referencia a los HC, donde podemos leer: “Hay una serie de factores que influyen en la respuesta glucémica a la comida, como son la cantidad de carbohidratos, el tipo de azúcar (glucosa, fructosa, sacarosa, lactosa), la naturaleza del almidón (amilosa, amilopectina, almidón resistente), la cocción y procesado de los alimentos (grado de gelatinización del almidón, tamaño de las partículas, forma celular), la estructura de los alimentos, así como otras sustancias componentes de estos (grasas y sustancias naturales que enlentecen la digestión, como lecitinas, fitatos, taninos, y combinaciones almidón-proteínas y almidón-lípidos). Las concentraciones de glucosa preprandial y en ayunas, la gravedad de la intolerancia a la glucosa, y el efecto retardado de los carbohidratos o segunda comida son otros factores que afectan a la respuesta glucémica de los alimentos. Sin embargo, en personas con diabetes tipo 1 ó tipo 2 la ingestión de una variedad de almidones o azúcares, tanto de forma aguda como durante un periodo de hasta 6 semanas, no produjo diferencias  significativas en la respuesta glucémica si la cantidad de carbohidratos era similar. Estudios en ambientes controlados y en personas que hacían su vida libremente produjeron resultados similares. Por consiguiente, la cantidad total de carbohidratos ingeridos en las comidas y tentempiés será más importante que el origen o el tipo de los mismos.

Aunque solemos tomar en cuenta solo los HC cuantitativamente, debemos intentar responder a nuestras cuestiones considerando también los efectos de las proteínas, las grasas y los diferentes tipos de hidratos, para lograr una disponibilidad pareja entre insulina e HC que nos facilite alcanzar el mejor grado posible de control glucémico posprandial.

El comportamiento de las proteínas

chuletón

En la mayoría de las ocasiones y si la ingesta proteica se mantiene en los límites recomendados, estas no van a tener influencia alguna para el cálculo de la dosis del bolo de la comida.

Se estima, que algo más de la mitad de las proteínas acabarán transformándose en glucosa al cabo de unas 3 o 5 horas en la mayoría de veces. También sabemos que las proteínas estimulan la producción de glucagon, que a su vez activa la glucogenolisis. De cualquier forma, el impacto sobre la glucemia va a ser mínimo si las cantidades son moderadas.

Pero si la ingesta de proteína es excesiva, por ejemplo el típico “chuletón” de carne, sí que se producirá una elevación de la glucemia a tener en cuenta. Como la elevación de la glucosa tendrá lugar al cabo de algunas horas, si excepcionalmente una persona diabética con bomba de insulina realiza una ingesta grande de proteínas, el bolo preprandial lo calculará de la manera habitual sin considerar las proteínas, pero al cabo de 4 horas comprobará su glucemia capilar, administrándose un bolo corrector si fuese necesario.

El efecto de las grasas

Sabemos que al igual que con las proteínas también parte de las grasas (10-30 %) puede acabar en glucosa, pero este proceso tardará horas. No es precisamente por la lipólisis por lo que nos debemos preocupar con respecto al impacto de la ingesta de grasas en la glucemia posprandial. Sin embargo, la ingesta de grasas sí que va a tener un impacto considerable sobre la glucemia posprandial por dos motivos:

  • Las grasas de la comida retardan la digestión de los carbohidratos, su absorción intestinal, y la elevación de la glucemia tras la toma de alimento.
  • Las grasas también hacen que la respuesta a la insulina sea menos sensible, y esta alteración puede prolongarse hasta varias horas después de la comida.

Por lo comentado una comida con un exceso de grasa, puede causar una hipoglucemia leve por un mal ajuste de la insulina dado que suministramos un bolo de insulina que va a tener su efecto máximo cuando todavía no se han comenzado a digerir el grueso de los HC, y una ligera hiperglucemia posterior pues cuando la digestión de los hidratos se produzca nos faltará algo de insulina.

Un ejemplo:

Un usuario con un índice C/I de 17 acude de vez en cuando a un establecimiento de “comida rápida”. Escoge uno de los “menús especiales”, eso sí con un refresco “light”. El menú tiene la siguiente composición, que figura en la información nutricional que a demanda entrega el establecimiento:

Graficapostpandrial1

Nuestro usuario sólo considera el contenido de HC, no repara en la composición de la salsa de la ensalada, y como su glucemia antes de comer está en 86 mg/dl calcula su bolo de la siguiente manera:

Bolo = 124/17= 7,29 U » 7,3 U

Poco después de comer estuvo un tanto sudoroso, atribuyéndolo al calor del lugar y al propio proceso digestivo de la comilona. No volvió a analizar su glucemia hasta la hora de cenar y se encontró que tenia 243 mg/dl. Pensó que había calculado mal y dedujo que la próxima vez precisaría más insulina.

Algunas semanas después repite lugar y menú, y recordando la hiperglucemia de la vez anterior decide subir su bolo a 8,5 U sin más cálculo. Terminada la comida sintió un vahído y eso le impulso a medir su glucemia, tenía 54 mg/dl. Tomó un refresco azucarado y al rato volvió a analizar su glucemia, se había normalizado. Sin embargo, su glucemia antes de cenar fue de 277 mg/dl.

El ejemplo nos ilustra el efecto de las grasas, lo difícil que resulta en algunos casos reparar en su presencia y las consecuencias que pudiera tener su consideración errónea. Pero no estigmaticemos por esta causa a la “comida rápida”, el fenómeno pudiera igualmente darse con una fabada asturiana, o con un cocido, y con otros muchos platos de la cocina tradicional.

Para evitar este tipo de situaciones es preciso adaptar la disponibilidad de insulina con la digestión efectiva de los carbohidratos, por lo que puede ser aconsejable emplear los bolos expandidos o incluso mejor la combinación de bolo normal con bolo expandido y bolo mixto.

Para comidas ricas en grasas dividir el bolo infundiendo la mitad al comienzo de la comida y la otra mitad distribuido en las dos horas siguientes; si por las características de la bomba no existe la posibilidad de expandir el bolo, la segunda mitad se inyectaría a las 2 horas de la comida.

Este es un ensayo con 4 tipos de bolos diferentes con 9 individuos en 4 ocasiones usando una comida rica en HC, grasa y calorías como una “pizza multiquesos”.

Usaron un bolo normal (10 minutos antes de empezar a comer), un bolo expandido durante dos horas, un reparto al 50% dando la segunda mitad a los 90 minutos de iniciada la comida y un bolo mixto con un 70% inicial y el resto expandido en dos horas. Esta última opción fue la que encontraron más efectiva para esta comida.

En un estudio con 10 sujetos se encuentra que con un bolo normal tras una Hamburguesa Gigante con queso (Incluye pan, lechuga, tomate, pepino y salsas, además del queso fundido) comida rica en grasa la glucemia posprandial está elevada, mientras con una cantidad adicional de insulina y un bolo mixto se alcanza un perfil posprandial similar al obtenido en una comida pobre en grasa y con un bolo normal.

Jones y colaboradores hicieron un estudio con 24 sujetos utilizando también como comida base la pizza y monitorizando de manera continua la glucemia probaron tres tipos de bolo, inmediato, mixto 50/50 con una duración de 4 horas para la parte expandida y mixto 50/50 pero prolongando la expansión hasta 8 horas. Fue esta última opción la que les proporciono resultados más satisfactorios.

Con respecto a las grasas debemos concluir que tienen su importancia y por tanto las deberemos tenerlas presentes a la hora de buscar el tipo de bolo que mejor se adapta a las circunstancias de cada usuario.

Continuará…………………Sigue leyendo

 

 

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